Informe del IPCC: el foco en la justicia climática

 


El Panel intergubernamental de Expertos en Cambio Climático (IPCC) publicó su sexto informe de evaluación, que sintetiza las conclusiones que los grupos de investigación han elaborado desde 2016 sobre el cambio climático a nivel global. Eco-con-Ciencia asistió a la presentación del informe que realizó la Dra. Carolina Vera, científica argentina integrante del IPCC.

El sexto Informe, que se publicó a fines de marzo de 2023, sostiene que el promedio de  temperatura global ya alcanzó 1.1°C por encima de la era preindustrial. y que, de continuar con este ritmo y nivel de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), el aumento de temperatura alcanzaría el 1.5°C para la primera mitad de la próxima década. 

Este aumento de temperatura trae consecuencias dramáticas. La más evidente es el aumento en la frecuencia e intensidad de los fenómenos extremos, como sequías, inundaciones, olas de calor y de frío, tormentas severas. 

Además, según explicó Vera, el contexto atmosférico también favorece una problemática cada vez más frecuente: los incendios. “Sabemos que en su mayoría son inducidos, pero los estudios muestran que se han intensificado las condiciones combinadas de temperatura, sequedad y vientos que los favorecen. Y aquí también, aunque sean incendios naturales, aparece la influencia humana.”


Los impactos ambientales, sociales y económicos son cada vez más graves. Derretimiento de glaciares, aumento del nivel mar, especies en peligro de extinción, migraciones tanto de especies animales como de comunidades humanas afectadas por la escasez de agua y las sequías, y un largo etcétera.

“Los impactos negativos asociados a la alimentación y a la salud son cada vez más evidentes. Empieza a aparecer, dentro del impacto en la salud, el impacto en la salud mental, ya sea por efecto de las olas de calor, de las migraciones, o por una combinación de ambos, pero se pueden atribuir directamente al cambio climático”, sostuvo Vera.

Justicia climática

Sin embargo, la distribución de las consecuencias no se correlaciona con el origen de las causas. Y por eso, en este informe, los expertos han hecho énfasis en la justicia climática: quienes más padecen las consecuencias del cambio climático son los poblaciones más vulnerables, que son también las que menos emisiones de GEI liberan a la atmósfera.  

“El reporte ofrece números concretos. La porción más rica de nuestra humanidad es la que más emite. Y no estamos separando aquí entre países, sino dentro de un mismo país, con desigualdad social, las personas que más tenemos somos las que más emitimos. Y los sectores con menos recursos son los que menos emiten y son los más impactados”.

En efecto, el informe expone que entre 2010 y el 2020, la mortalidad humana por inundaciones, sequías y tormentas fue 15 veces mayor en regiones de alta vulnerabilidad, en comparación con regiones de muy baja vulnerabilidad. Un dato que habla por sí solo. 



Al respecto, Vera explicó que “la justicia y la equidad son clave para abordar con éxito el cambio climático. Las personas vulnerables que menos han contribuido al cambio climático se ven afectadas más negativamente y de manera desproporcionada. Además, los sectores de menos recursos están expuestos a mayor inseguridad alimentaria, inseguridad hídrica, etcétera.”

Es muy difícil ser optimista

Los esfuerzos para reducir las emisiones de GEI han sido insuficientes y es probable que se alcance el umbral de 1,5°C en la primera mitad de la década de 2030. “Solo reducciones grandes, rápidas y sostenidas de emisiones lo evitarían”.


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Al menos 170 países tienen planes de adaptación y alrededor de 20 países llevan a cabo acciones de mitigación ambiciosas. Sin embargo, aún estamos lejos de poder alcanzar los niveles necesarios y no hay duda de que los países en desarrollo requieren de financiación externa para enfrentar la acción climática.

Según apunta el informe, es necesario incrementar de 3 a 6 veces la inversión climática actual. Hay suficiente financiamiento global para reducir rápidamente las emisiones, pero hoy por hoy, aún en los países desarrollados las inversiones en combustibles fósiles son mayores que las inversiones en la transición energética. 

Hoy se promueve el desarrollo resiliente al clima. Las políticas de desarrollo deben estar atravesadas por la acción climática, de manera de integrar las diferentes acciones.  “Si pensamos las políticas transversalmente, va a haber un mejor uso de los recursos y van a tener mayores beneficios”.

La acción climática se hace cada vez más difícil si aumenta el calentamiento global. ¿Cuáles son los facilitadores para la acción climática eficaz? El compromiso político, la gobernanza inclusiva, la cooperación internacional, la gestión efectiva de los ecosistemas, la integración de conocimientos locales, indígenas.

“Es difícil ser optimista, pero todavía hay una pequeña ventana. Es más probable que los cambios transformadores tengan éxito donde hay confianza en la distribución de beneficios. Pero la ventana de oportunidad es chica”.

El calentamiento global no es la consecuencia de lo que estamos emitiendo ahora, sino la acumulación que se produjo desde 1850 hasta la fecha. “Para no sobrepasar el 1,5°C  deberíamos reducir las emisiones, de acá al 2030, cada año, de una manera comparable a la reducción de emisiones que se produjo en la pandemia, alrededor de un 7% anual, porque estábamos todos en nuestras casas.  Es dificilísimo, pero no es imposible. Lo que decidamos hoy afectará la vida en la Tierra durante cientos o miles de años”.  

 

 


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